Historia de la raza

Los bovinos de carne HEREFORD tuvieron su origen a comienzos del siglo XVIII en el condado de Herefordshire, Inglaterra, como consecuencia de trabajos realizados por Benjamín Tomkins, con ganado de su propiedad. Fue él uno de los primeros en dedicarse a mejorar animales exclusivamente para carne.
Desde ese condado, pasó a los vecinos, no tardando en extenderse por todo el mundo. Está definitivamente establecido que desde comienzos del siglo XVIII, ese ganado llamó la atención por poseer características distintivas de color, conformación, constitución, mansedumbre, tendencia carnicera y temperamento.

 

 

Desarrollo en la Argentina (1858 – 1924)

A este período corresponden las primeras importaciones y la fundación de importantes cabañas y establecimientos, muchos de los cuales aún perduran, que fueron los que introdujeron los primeros reproductores de Pedigree, que se utilizaron en mestización primero y para la cría después.

A nuestro país llegó en 1858, para los señores San Martín y Delia, pero la primera importación de ganado HEREFORD de Pedigree fue realizada por el Sr. Leonardo Pereyra en mayo de 1862, cuando adquirió para su cabaña San Juan en Quilmes, a Niágara 2131, criado por John Taylor.

El Polled Hereford, variedad sin cuernos del Hereford, tuvo su origen por trabajos realizados por los señores Warren Gamond de Des Moines, Iowa (EE.UU.) y Messen M. Loyd dree Bobcaineon, Ontario (Canadá) a fines del siglo pasado. A nuestro país el primer Polled Hereford de Pedigree llegó importado por la cabaña Las Hermanas de Rafael Herrera Vegas e Hijos en 1917, cuando adquirió a King Reyburn.

 

 

El Hereford y el Polled Hereford, a diferencia de las demás razas bovinas que vinieron a nuestro país, instalándose generalmente en la Pampa Húmeda, se difundieron primero por dicha zona pero rápidamente comenzó a ocupar zonas más difíciles.

Hoy se encuentra establecida en cada una de las provincias de nuestro territorio, desde el norte hasta lo más austral del continente, Tierra del Fuego.
Toda la ganadería de nuestro país, evolucionó positivamente durante estos años. Esto se consiguió gracias a que el factor primordialmente considerado al realizar las importaciones, fue la calidad y no el dinero gastado en adquirir esos reproductores. Ello y el celo puesto en la cría determinaron que el ganado argentino sea considerado en conjunto como el más fino del mundo.

Desde entonces la raza no ha detenido su pujante devenir.
Apoyada en el pasado, avanza hacia el porvenir.

AACH
Asóciese
Publicite en Revista Hereford